Sentado sobre la hierba, en la entrada de un prado, repongo fuerzas y raciono el agua que me queda. Mientras termino de subir aquella colina, confío en encontrar alguna señal del camping que está pintado en mi mapa.
Bajo otra colina, subo y vuelvo a bajar. En medio de la nada, el icono de una caravana sobre fondo marrón me indica el lugar hacia el que he de ir. Cruzo la carretera, y sigo el cartel por una estrecha carretera en medio de un robledal.
Tras la casa de madera que hacía las veces de recepción se podía intuir un prado en el que había varias caravanas aparcadas. me bajo del la bici y subo unos escalones hasta la puerta de recepción.
“vuelvo a las 6pm” decía la nota que había escrita a mano sobre la puerta. Pues son las 6:05 pienso mientras me siento a esperar en los escalones de la entrada. Estará al llegar.
Pasa el tiempo y ya no soy el único que espera. Una pareja espera dentro de un Saab lastrado por una caravana. Me levanto y paseo por el porche, hecho un vistazo por curiosidad a un mapa que hay colgado en una especie de tablón de anuncios mato el tiempo investigando a que otro sitio podría ir. Y son y cuarto y por aquí no aparece nadie. Empiezo a cansarme de esperar cuando encuentro en el mapa un albergue.
-No estaría mal dormir a techo- pienso, y decido que si a y media no viene nadie me piro.
No vino nadie y me fui por donde vine. En cada cruce que giraba parecía que la carretera se estrechaba. Hasta que volvía estar en un camino estrecho como el primer día. A ambos lados de los setos que me impiden ver el paisaje los campos se extienden hasta la una ancha autopista con los coches que van y vienen de Londres. En uno de los campos me parece ver algo moverse. Dejo de pedalear y paro a curiosear. Entre las ramas de sauce veo los surcos del arado y sobre la tierra oscura corretea una bandada de faisanes en busca de comida.
El paisaje de los campos los setos y los faisanes se terminó bruscamente. Dejó paso a las casas con jardín y garaje a juego con la decoración anexo a la casa. Un chalet tras otro, pasaba mientras miraba a ambos lados a ver si encontraba el albergue. Pero la carretera se terminó y allí no había ningún albergue.
Después de pensar un rato que hacer y sin nadie a la vista a quien preguntar por el albergue. Decido emprender mi huída hacia delante, con la excusa de recortar distancia con la ruta de mañana. Cruzo la autopista, y entro cruzo una pequeña ciudad y la carretera se adentra en un bosque. Será un buen lugar para pasar la noche. Pero antes tendré que encontrar la manera de cruzar la alambrada que impide a los animales salvajes cruzar la carretera y a los Susos invadir el bosque.
Era de noche cuando encontré una puerta. Era una puerta especial que tenía dos marcos y al abrir por un lado se cerraba por el otro. Lo cual dificultaba bastante que pasase al otro lado con la bici. Después de jugar al tetris con mi bici consigo entrar, empujo un rato la bici hasta que encuentro un enorme castaño bajo el que no hay maleza. Empujo mi bici hasta las enormes raíces y empiezo a sacar las cosas para acampar. Estaba abriendo la bolsa de la tienda de campaña cuando escucho unos ruidos. Me quedo quieto, y presto atención. Algo está rebuscando entre las hojas secas no demasiado lejos. Agarro la cámara de fotos y escondido tras el tronco del castaño me asomo con cuidado a investigar.
¡Pero si es Bambi en persona! ¿Pero que haces tan lejos de Nara koen hombre? No ves que por aquí hablan raro.



February 2, 2010 5:13 pm
Jejejeje…qué gracia lo del bambi
. Parece que él encontró también la puerta. Y si, Nara le pillaba un poquitín lejos…
Por la zona donde estoy ahora hay muchos corzos (de la misma familia que los ciervos) y también los ves con facilidad en los campos de cultivo, cuando no se te cruzan por la carretera, algo bastante peligroso.
Un abrazo !!
February 2, 2010 5:16 pm
jajajajaja … ¿el pobre se vino de Nara koen? jajajaja ¿y le hablaste en japonés?
No me digas que ese bosque fue el lugar que elegiste para dormir, donde no hay nada, solo el bambi japonés
February 3, 2010 3:38 am
Uff, de acampar por tierras inglesas en mitad de bosques y ciudades tenemos nosotros un par de historias chulas.
Si subes hasta Escocia te las cuento
February 3, 2010 8:13 am
No pude evitar acordarme de los ciervos de Nara aunque este no era tan manso. Por cierto no le dije nada para no asustarlo encima que me meto en su casa sin preguntar.
@lorco, No, no subí hasta Escocia. Pero cuenta la historia de todos modos.
@nora: pues sí allí monté mi tienda. Aparté un poco las ramas y dormí como un tronco toda la noche.
February 4, 2010 6:56 am
Estuvimos un par de semanas de camping “salvaje” por escocia y llegando a Edimburgo nos dimos cuenta que coincidíamos con el festival de Agosto de la ciudad (INCREIBLE, HAY QUE IR SI O SI) evidentemente ni sitio donde acampar ni nada.
Nos dimos varias vueltas por la ciudad, y conseguimos encontrar un parque tranquilo y apartado del ruido, pero cuando miramos a nuestro alrededor estábamos rodeados por cientos, sin exagerar, de conejos, del mal rollo que nos dio salimos de allí.
Al salir miramos el panel del nombre del “parque” y resulto ser un psiquiátrico….
Lo cual nos hizo dormir en una ROTONDA en un centro comercial y levantar la tienda a las 5 de la mañana cuando los camiones de entrega empezaron a llegar.
February 4, 2010 7:01 am
jajaja que bueno, los conejos os estaban mandando un mensaje.