Desde Siberia vino un viento a congelar todo Oviedo, y yo no pude hacer otra cosa que salir a recordar viejos tiempos e ir a dar una vuelta. En ningún momento eché de menos las alforjas y sólo me faltaba el aliento de vez en cuando. Seguir leyendo »
Desde Siberia vino un viento a congelar todo Oviedo, y yo no pude hacer otra cosa que salir a recordar viejos tiempos e ir a dar una vuelta. En ningún momento eché de menos las alforjas y sólo me faltaba el aliento de vez en cuando. Seguir leyendo »
Sentado aprovecho que el ferri se mueve sin yo tener que hacer nada para escribir. Concentrado en mi mundo me pasa desapercibido el pequeño goteo de pasajeros que salen a cala cubierta. Apago el ordenador y me doy cuenta de que ya se ven los blancos acantilados de Dover.
-¿Ves la linea roja?- Me grita tras una cortina de ruido un empleado de la compañía de ferris. Bajo la rampa de acero y me acerco para poder escuchar mejor lo que me dice.
El erizo ya no estaba cuando desperté por la mañana. Recogí mis cosas y crucé la frontera. Aún no sabía muy bien como llegaría a Calais porque más o menos por allí se termina mi mapa. Pero parece que en esta zona todos los caminos van a Calais.
Un paseo subido a Emebeka-dono por la capital del Principado.
Nada espectacular simplemente amarré con celo una cámara de video al cuadro de la bici y salí a dar una vuelta. En principio esto era para enseñar la ciudad donde vivo a mis amigos de Japón, pero sin darme cuenta ya estaba entrenando.
Miro el mapa mientras salgo del aparcamiento del puerto de Ostende y trato de poner al mal tiempo buena cara.
-¿Como de lejos está Calais?- le pregunto a mi GPS.
-A dos jornadas, y más de 100 Km, más allá del final de ese mapa tan analógico.- me responde con su voz de servicio técnico de empresa de telecomunicaciones.
Pronto empiezo a echar de menos algo de comida, y es que por alguna razón que no entiendo todo está cerrado a cal y canto. Lamento terriblemente no haberme parado a recoger unas peras diminutas que había tiradas bajo un árbol viejo y abandonado junto a una casa en ruinas, y en mis retinas los patos que nadan despreocupados por los canales, son deliciosos trozos de carne jugosa asada a fuego lento.
Por fin estoy en el ferri navegando hacia Dover. Hace tres días salí de Bruselas y casi necesito un traje de hombre rana para llegar a Gante. Echo de menos los mapas que tenía en Japón. Los mejores que pude conseguir no tienen la escala adecuada y si no llega a ser por el GPS no encuentro el camping la primera noche. A la mañana siguiente despierto bastante tarde. Si hubiese tenido unos tapones para los oídos habría dormido del tirón. Seguir leyendo »
Esta mañana en mi bandeja de entrada tenía un mensaje de la redacción del programa para el que hice la entrevista el año pasado en Nagasaki. Sinceramente, el mero hecho de que me hayan contestado ya es más de lo que me esperaba.
El caso es que me agradecen haber colaborado con ellos, pero que no pueden enviarme la entrevista porque está prohibido enviarme el video a otro sitio que no sea Japón. Supongo que sea una política de empresa no enviar cartas al extranjero. Pero se les podría haber ocurrido mandarme un fragmento por E-mail. (Es que hay que explicarlo todo)
El caso es que estuve investigando un poco en el blog del programa, que tiene un blog y parece que el día 19 de Diciembre del 2008 hicieron un programa en el que trataron el tema del Karoushi que fue sobre lo que me entrevistaron.
Insistiré a ver si consigo que me manden un correo con un fragmento de la entrevista aunque sea con poca resolución, por que parece que entendieron que quería un cd con la entrevista.
Es el punto más septentrional de la isla de Hokaido, que ya de por sí está bastante al norte. En el se encuentra el monumento al lugar mas al norte de Japón aunque técnicamente ese lugar sea una pequeña isla desierta llamada Bentenjima un Kilómetro al noroeste.
Desde este lugar en un día claro y soleado, a través de los 43 kilómetros del estrecho de La Perouse se puede divisar el cabo Crillon en la isla Rusa de Sakhalin.
Hay numerosos monumentos en este lugar, el monumento al lugar más al norte, el monumento a la Paz(en memoria de las víctimas y la tripulación del submarino USS Wahoo) la torre de oración (en memoria de las víctimas del vuelo 007 de las líneas aéreas Coreanas KAL) o la estatua de Mamiya Rinzô, un explorador y espía del Shogunato de Tokugawa famoso por su exploración de la isla de Sakhalin, durante la cual constató que no estaba conectada al continente asiático.
Ya puestos a sacar jugo a esto de los lugares más al norte, al este del cabo se puede visitar la gasolinera más a l norte la escuela más al norte y posiblemente sea famosa también la caseta de perro más al norte.
Fuente: La wikipedia ese gran pozo de sabiduría sin contrastar.
“Hace una mañana preciosa” eso es lo que estaría pensando el pájaro que planeaba entre mi tienda de campaña y el cielo azul. Pero con toooodo lo grande que es el mundo porque tendría que cagarse en mi casa. Pero que nadie piense que hablo una caquita de gorrión. Esto es una abundante plasta relativamente bien esparcida que como es natural no sale ni a tiros. Dejo por imposibles unos cercos blanquecinos sobre la verde lona, guardo mis cosas en las alforjas. Antes de ponerme en marcha y alejarme de Canterbury en dirección al castillo de Leeds.
Desde hace un tiempo estoy mascando la idea de volver a Japón. “tanto que ya no me acuerdo como se masticaban otras cosas” Poco a poco, dedicándome con más ímpetu a terminar el relato, recopilando información, investigando y machacando el ratón de blog en blog, de web en web (por eso me leéis algunos) una idea fue cuajando: Dar la vuelta a Japón en bici y en solitario. (Si, otra vez ya sé que soy un pesao) Pero esta vez sin dejarme nada, es decir, hasta Hokaido por el norte y hasta Kagoshima como mínimo por el sur.
Pero aún no suena lo suficientemente descabellado, y eso que superaría muy mucho los 4000Km del año pasado. Todo muy romántico como un Lord Byron moderno (pero en Japón y sin sodomía)… Sin embargo, no era suficiente, le faltaba un ingrediente “Yo” en carne y hueso.
Me explico: Si lo consigo, esta vez no iré armado con una cámara de fotos y mi libreta. Iré acompañado de una cámara de video y a la vuelta del viaje si las imágenes son dignas, haré un documental sobre cosas que yo considero interesantes. Sobretodo relacionadas con los oficios tradicionales y el arte, fiestas, religión, la cultura pop… en resumen lo que hace a Japón diferente.
Ahora empieza lo difícil, el tema que prefiero no pensar de lo chungo que puede ser “la pasta”. Porque mal que mal, decidir que ir a ver y organizar el viaje para llegar a tiempo a eventos y lugares es cuestión de esfuerzo “gratuito” por mi parte. Pero por mucho que quiera economizar una temporada en Japón cuesta pasta y cuanto antes la consiga antes podré empaquetar la bici y comprar un billete de avión.
Así que sin más preámbulos inauguro la categoría “documental” en la que me desahogaré narrando mis aventuras en busca de financiación, mientras decido a quien y que ir a ver.
Por cierto se aceptan sugerencias de todo tipo.