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	<title>susonotabi &#187; japan</title>
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	<description>Odisea cicloturista de un Suso en Japon</description>
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		<title>46ª Etapa: Paleando nieve (雪かき)</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Jan 2010 16:45:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>susonauta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mi primer viaje por Japón]]></category>
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&#160; 
Estaba terminando de vestirme cuando por megafonía mi estómago oye la llamada del desayuno. Me siento en la mesa junto con los otros cuatro huéspedes que tiene hoy el albergue a disfrutar de un copioso desayuno. Mi mente aun no está completamente despierta aunque en mi interior ya se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lunes, 11 de Enero del 2009.</p>
<p>&#160;<a title="Lago Suwa desde el puerto de Shiojiri en el siglo XIX" href="http://www.flickr.com/photos/nypl/3109864157/" target="_blank"><img style="display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto" src="http://farm4.static.flickr.com/3241/3109864157_4fbaa03951.jpg" /></a> </p>
<p align="justify">Estaba terminando de vestirme cuando por megafonía mi estómago oye la llamada del desayuno. Me siento en la mesa junto con los otros cuatro huéspedes que tiene hoy el albergue a disfrutar de un copioso desayuno. Mi mente aun no está completamente despierta aunque en mi interior ya se empieza a acumular una considerable cantidad de manjares mañaneros. El dueño del albergue trae una última bandeja mientras todos hablamos alegremente al calor de la chimenea.</p>
<p> <span id="more-713"></span>
<p align="justify">&#160;</p>
<p align="justify">-¿que tiene pensado hacer hoy Gonzalez-san?- me pregunta el dueño con rostro muy serio, (este hombre parece que está siempre enfadado)&#160; cuando regresaba a mi habitación arrastrando los pies dentro de una frías zapatillas de andar por casa.</p>
<p align="justify">-Pues no lo se, aun no he mirado el mapa así que no tengo nada decidido-</p>
<p align="justify">-Está nevando Gonzalez-san- Entonces miro por la ventana y veo como caen copos de nieve, me acerco a la ventana y veo un pequeño termómetro –4º. Un escalofrío recorre mi espalda mientras sentado en el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Genkan" target="_blank">genkan</a> me ato los cordones para ver como está todo.</p>
<p align="justify">En la calle había unos 15cm de nieve, nada que no pueda manejar, pero estaba nevando mucho.</p>
<p align="justify">Me sacudo la nieve de la chaqueta me y me acerco al mostrador de recepción donde el dueño me mira por encima de sus pequeñas gafas de leer.</p>
<p align="justify">-Voy a intentar pasar el puerto, si veo que no puedo volveré hasta aquí y lo intento mañana-</p>
<p align="justify">-Pero hoy cerramos, que nos vamos a ver a unos familiares.- Por primera vez cambia la expresión del dueño mientras se queta las gafas que parece que le estorban más que le ayudan.</p>
<p align="justify">Me quedo unos instantes sin saber que hacer, vuelvo a mirar por la ventana.</p>
<p align="justify">-No se preocupe, ya me las arreglaré- Digo mientras voy a mi habitación a prepararme para el temporal.</p>
<p align="justify">Monto con cuidado las alforjas la tienda y la bolsa del manillar, impermeabilizada con una bolsa de plástico. Estoy casi a punto de salir cuando el dueño abre la puerta y mira al cielo.</p>
<p align="justify">-Toma- y me acerca una bolsa de plástico-Son hoshikaki-</p>
<p align="justify">-Gracias, los tengo visto colgados de las casas, pero aún no los había probado- respondo mientras los guardo en las alforjas.</p>
<p align="justify">Tapado hasta las orejas bajo hasta la nacional andando con cuidado de no resbalar. Cruzo la carretera por donde se supone que hay un paso de peatones y monto en la bici. Tal y como esperaba patino un poco al ponerme en marcha pero avanzo sin demasiados problemas.</p>
<p align="justify"><img title="Sorbete de Emebeka" style="display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto" alt="Sorbete de Emebeka" src="http://farm4.static.flickr.com/3125/3248489457_fc4eca01a6.jpg" /></p>
<p align="justify">Los lugareños me miran mientras palean la nieve de las aceras. Pedaleo por la ciudad y dejo atrás Shimosuwa, la última estación de la <a href="http://www.ribadair.com/blog/?p=692" target="_blank">Koushuu kaidou</a>. Antes de salir de la ciudad una tienda de bicis se cruza en mi camino, y no pierdo la oportunidad de parar a por unos radios de repuesto. Desmonto de la bici, la empujo hasta la entrada y pregunto al mecánico que se acerca a mi desde dentro.</p>
<p align="justify">-Buenos días, ¿Tendrías radios de esta medida?- pregunto mientras me destapo un poco para parecer un ser humano en lugar de una momia. El mecánico no me contesta, mira mi bici y agarra la pistola de aire comprimido, la enchufa en el tubo del aire y sopla la nieve de la bici. No me había dado cuenta, pero la bici y yo, ya teníamos varios centímetros de nieve sobre nosotros.</p>
<p align="justify">-Un momento- dice el mecánico mientras yo me sacudo la nieve de mis hombros.</p>
<p align="justify">Pronto sale con un par de radios, se agacha junto a la rueda, se asegura de la longitud.</p>
<p align="justify">-¿Queda mucho hasta al alto Shiojiri?- pregunto mientras cojo mis radios.</p>
<p align="justify">-5Km y 300m- me contesta mientras le pago y me subo de nuevo a la bici.</p>
<p align="justify">Reanudo la marcha, mas o menos confiado hasta que la cosa se pone cuesta arriba y me doy cuenta de que si me paro me va a ser muy difícil volver a ponerme en marcha.</p>
<p align="justify">Paro bajo la autopista, hecho un buen trago de agua cojo carrerilla y empiezo a pedalear con brío mientras la rueda delantera corta la nieve y las punteras de mis zapatos rozan la nieve fresca con cada pedalada.</p>
<p align="justify"><a title="puerto de Shiojiri" href="http://www.flickr.com/photos/jesgf/3249315724/in/set-72157622539994630" target="_blank"><img style="display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto" src="http://farm4.static.flickr.com/3097/3249315724_8c88cb8779.jpg" /></a> </p>
<p align="justify">Este tramo que en condiciones normales habría subido en 15 minutos me costó más de media hora, y esto solo era el principio. Bajo el puerto con mucho cuidado mientras los copos de nieve se empeñan en pegarse a mis gafas haciendo que tenga que echar un dedazo de vez en cuando para poder seguir viendo por donde está la carretera.</p>
<p align="justify">En la bajada, paro en un área de descanso a ver si mejora un poco de tiempo, y desayuno por segunda vez. Cruzo el aparcamiento helado, dejo la bici en el fondo de las escaleras y subo. En la entrada una tienda de productos locales, mas allá un restaurante y unas máquinas de bebidas frías y calientes.</p>
<p align="justify">Saco un bote de cacao bien caliente y me lo tomo mientras, veo la nieve detrás de los cristales de la ventana.</p>
<p align="justify">Al fondo tras los estantes hay unas sillas y un par de ordenadores, me acerco y creo intuir que son para consultar el tiempo, pero no estoy del todo seguro. Antes de meter la pata, me acerco a un hombre que parece trabajar allí.</p>
<p align="justify">-Disculpa, ¿puedo usar el ordenador?-</p>
<p align="justify">-Si, claro- me responde mientras me acompaña hasta la mesa.</p>
<p align="justify">-¿Que vienes en coche?- me pregunta mientras mueve el ratón para sacar al pc de su letargo.</p>
<p align="justify">-no, en bici-</p>
<p align="justify">Era la primera vez que veía un cicloturista viajando con nieve, me dice mientras charlamos sobre mi viaje y investigamos como va a evolucionar el tiempo. De pié junto a la estufa seguimos hablando de nuestras cosas hasta que el cielo azul asoma entre las nubes, es hora de continuar, aunque no sin antes guardar unos dulces en las alforjas. Me encanta que me regalen comida, creo que no hay otro regalo más adecuado para este tipo de viaje.</p>
<p align="justify"><a title="Mi youkan baja las escaleras" href="http://www.flickr.com/photos/jesgf/3249323022/in/set-72157622539994630" target="_blank"><img style="display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto" src="http://farm4.static.flickr.com/3268/3249323022_1fb43d19b6.jpg" /></a>&#160;</p>
<p align="justify">Termino de bajar el puerto hasta la ciudad de Shiojiri y me olvido de la nacional 20 para continuar por la nacional 19. No pierdo demasiado el tiempo y pedaleo junto a los campos cubiertos de nieve mientras me acerco una vez más a las montañas. Una pendiente mas o menos relajada me va acercando al túnel bajo el monte touguesan, mientras por la otra ladera pasa el tren bala dejando una nube de cristales de hielo a su paso.</p>
<p align="justify">El interior del túnel es un autentico peligro, gracias a las agradables temperaturas bajo cero de las que disfruto todos los pequeños manantiales que en condiciones normales harían un bonito charco de barro ahora forman pequeños montones de hielo y alguna que otro carámbano capaz de dejarme KO si le da por dejar de desafiar a la gravedad.</p>
<p align="justify">A la salida del túnel estoy en otro valle, el riachuelo que se intuye en el fondo del valle es el rio Kiso, que desembocará en la bahía de Tsu unos cuantos cientos de kilómetros al suroeste y unos mil metros mas abajo.</p>
<p align="justify"><img style="display: block; float: none; margin-left: auto; margin-right: auto" src="http://farm4.static.flickr.com/3525/3248496865_730bea9384.jpg" /> </p>
<p align="justify">Sin pararme un momento, y casi sin esfuerzo llego a Harano, un pueblo no demasiado grande en medio de las montañas con una gasolinera un semáforo varios hoteles, mucha mucha nieve y mi albergue, en algún lugar allá arriba en la montaña.</p>
<p align="justify">Nada más salir de la nacional, se termina el asfalto, en realidad puede que siga habiéndolo pero no se ve bajo la nieve compactada por las ruedas de los coches que pasan de vez en cuando. Subo por la falda de la montaña pedaleando con cuidado de no patinar y quedarme clavado hasta que veo el cartel del albergue bajo la nieve.</p>
<p align="justify">Desmonto, y camino con cuidado frente a la casa, todo está rodeado de nieve, pero en el caso del albergue, la nieve está fresca, no hay huellas por ninguna parte. Empiezo a inquietarme, cuando subo unos escalones hasta la entrada. La puerta de corredera estaba cerrada. Sacudo mis botas agarro la puerta y la abro.</p>
<p align="justify">-¿Hola?- digo mientras asomo la cabeza al interior.</p>
<p align="justify">-Irashai (benvenido)- me da la bienvenida una señora, que sale andando despacio de algún sitio entre la oscuridad.</p>
<p align="justify">-Quería pasar la noche- digo mientras doy unos paso hacia el interior.</p>
<p align="justify">-Un momento que encuentre un lápiz- dice con una papel en la mano, mientras yo me empiezo a desatar los cordones.</p>
<p align="justify">-¿Hay cena?-, digo mientras señalo con el lápiz ansioso por hacer un circulo sobre ese símbolo.</p>
<p align="justify">-Lo siento pero no damos comidas- me dice mientras termino de rellenar la tarjeta.</p>
<p align="justify">-¿Hay algún lugar donde pueda resguardar la bici de la nieve?- pregunto mientras la señora guarda la tarjeta y el lápiz.</p>
<p align="justify">-Tiene que ser duro viajar en bicicleta me dice- mientras me muestra un cobertizo en la parte de atrás de la casa.</p>
<p align="justify"><a href="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2010/01/IMGP0839.jpg"><img title="IMGP0839" style="border-right: 0px; border-top: 0px; display: block; float: none; margin-left: auto; border-left: 0px; margin-right: auto; border-bottom: 0px" height="333" alt="IMGP0839" src="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2010/01/IMGP0839_thumb.jpg" width="500" border="0" /></a> </p>
<p align="justify">Empujo la bici por detrás del albergue que está rodeado de un palmo de nieve. Desde una ventana la señora me india donde puedo dejar la bici. En el cobertizo, veo una pala.</p>
<p align="justify">-Si quiero le puedo palear la nieve hasta el camino-Digo girándome hacia la señora.</p>
<p align="justify">-Sería de gran ayuda- contesta&#160; mientras una sonrisa se dibuja en su cara.</p>
<p align="justify">durante una hora abro un sendero hasta el camino, despejo el tendedero y aparto la nieve de las macetas hasta que se hace de noche y tengo que dejar la pala otra vez en su sitio.</p>
<p align="justify">Abro la puerta de atrás. Me siento en el genkan a desatarme los cordones.</p>
<p align="justify">-Po favor, pasa a cenar conmigo- me dice mientras dejo mis botas en el armario de la entrada.</p>
<p align="justify">Mi calculada buena obra me había librado de un viaje de ida y vuelta a Harano sobre el hielo. Sobre la mesa me esperaban unos humeantes y deliciosos espaguetis.</p>
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		<title>7ª Etapa: De vuelta a Omori.</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Jun 2009 07:56:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>susonauta</dc:creator>
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Viernes 21 de Noviembre.


Yagi-san y yo salimos hacia su camioneta temprano, él estaba hablador esta mañana y nada mas salir de casa, al ver un enorme canal de hormigón, empieza a contarme historias de cómo eran las cosas antes de la crisis.
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<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Viernes 21 de Noviembre.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p><a title="Tokio Skyline por Susonauta, en Flickr" href="http://www.flickr.com/photos/jesgf/3653560848/"><img src="http://farm4.static.flickr.com/3362/3653560848_e7792d509f.jpg" alt="Tokio Skyline" width="500" height="333" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Yagi-san y yo salimos hacia su camioneta temprano, él estaba hablador esta mañana y nada mas salir de casa, al ver un enorme canal de hormigón, empieza a contarme historias de cómo eran las cosas antes de la crisis.</span><span id="more-185"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mientras subimos la bici otra vez a la caja del camión me dice-Había obras inútiles por todos lados, y trabajo para todo el mundo-. Refiriéndose al canal que discurre junto a su casa. Eran los tiempos de la burbuja inmobiliaria. Pronto varía el objeto de las críticas de Yagi-san al ver un coche patrulla en la carretera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">-Son unos vagos sólo hacen algo si pasa algo que conmocione a la sociedad y atraiga la atención de los medios de comunicación. Japón es el paraíso de los ladrones, sentencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pronto aparece la siguiente victima ordenando el tráfico en unas obras en la carretera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">-El dueño de esa empresa de guardias de seguridad, es un mafioso, ¿los sabías?- me pregunta mientras esperamos que nos den paso -Cómo lo vas a saber si eres extranjero. Después de estar tirados en la carretera por una miseria, se lo gastan todo en las tragaperras, les tienen comido el tarro, son el negocio redondo- suspira mientras el camión reanuda la marcha. -Hay mucha gente pobre en Japón- me dice. -Gente que no tiene donde caerse muerto, trabajando por 600 yenes la hora, o peor aún, recogiendo latas para venderlas por una miseria. Personas que sólo encuentran trabajo temporal a media jornada y pasan la noche hacinados en cibercafés abiertos las 24 horas-. Esa conversación la terminamos desayunando en una cafetería en Kioto, y con la barriga llena, nos despedimos, yo a perderme un poco por Kioto y Yagi-san a sus cosas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Reflexiono sobre todo lo que me contó Yagi-san mientras miro de reojo a la gente que vive debajo de los puentes en pleno Kioto, pasan tan desapercibidos entre todos esos cartones bajo sus techos de plásticos azules, cruzo un puente para ir a visitar el Heian Jingu uno de los muchos templos patrimonio de la humanidad en el centro, y pienso que a esta hora puede que haya alguien durmiendo debajo. Ato mi bici junto a la entrada del templo paseo por los jardines y contemplo un buen rato al resto de visitantes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Me pierdo a propósito por las callejuelas llenas de pequeñas tiendas de todo tipo visito los alrededores del palacio imperial y me tengo que volver ya para Omori. En el camino de vuelta llueve un poco, no lo suficiente para empaparme pero sí lo suficiente como para molestarme. De vuelta en Omori pesimista esperaba encontrarme la tienda inundada, abro la cremallera y mato sin contemplaciones una araña que se convirtió en pelusa bajo mi zapato, ceno, me despido del baño, planifico mi ruta hacia Osaka y a dormir.</span></p>
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		<title>6ª Etapa: Adios al lago Biwa</title>
		<link>http://www.ribadair.com/blog/archives/137</link>
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		<pubDate>Tue, 09 Jun 2009 22:50:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>susonauta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mi primer viaje por Japón]]></category>
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		<description><![CDATA[Lunes 17 de Noviembre
Comienzo el ritual del día con la rutina habitual. Desmonto el tenderete, cargo la bicicleta, y me despido de los empleados del camping.

 Estoy más sólo que la una en un carril bici muy bien asfaltado, limpio y aunque  el paisaje es un poco diferente de la otra orilla, y hay veces [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="margin-bottom: 0cm; page-break-before: always;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;">Lunes 17 de Noviembre</span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;">Comienzo el ritual del día con la rutina habitual. Desmonto el tenderete, cargo la bicicleta, y me despido de los empleados del camping.</span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" align="justify"><a href="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2009/06/d00201.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-140" title="Marisma" src="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2009/06/d00201.jpg" alt="" width="500" height="333" /></a></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"> Estoy más sólo que la una en un carril bici muy bien asfaltado, limpio y aunque  el paisaje es un poco diferente de la otra orilla, y hay veces que me parece estar viendo un manglar, ya empiezo a estar un poco cansado del Lago. El camino no discurre del todo paralelo al lago y practicamente no hay desnivel. Lo único interesante de la zona son los molinos de viento estilo holandés y paro de contar porque llego al final del carril bici. </span></span><span id="more-137"></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;">Continuo por unas carreteras locales entre casas de planta baja, pequeños negocios y cruzando canales llenos de lanchas aparcadas. De vez en cuando me cruzo con alguien pero la temporada baja se nota, porque parece todo abandonado.</span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;">Se terminan las carreteras locales y el camino se hace mucho más incómodo por la nacional 161 dirección Otsu. Agobiado por el ruido de los coches y los camiones, un templo me sorprende aparcado a un lado de la carretera. Me paro al otro lado de la carretera y sin bajarme de la bici apoyando una alforja contra un muro observo como reza la gente. Una pareja  compra una gran botella de sake, y juntos cruzan la carretera frente a mi sin prestarme atención, bajan unas escaleras hasta la orilla del lago y frente a una gran tori de piedra en medio del agua vierten todo el contenido de la  botella.</span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" align="justify">
<p><a title="Lago de Mercurio 水銀 琵琶湖　Mercury Lake por Susonauta, en Flickr" href="http://www.flickr.com/photos/jesgf/3548804243/"><img src="http://farm4.static.flickr.com/3336/3548804243_d8d20fda36.jpg" alt="Lago de Mercurio 水銀 琵琶湖　Mercury Lake" width="500" height="333" /></a></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;">Aún con buen sabor de boca después de ver un poco de actividad me sorprende un pinchazo en la rueda trasera, la que más da la vara cambiar. El contratiempo me detiene en medio de un pueblo lleno de casas de dos plantas. Camino hasta un parque quito las alforjas saco la rueda y cambio la cámara por otra que traía de repuesto, mientras una madre pasea a su bebé al otro lado del parque. Voy al baño y cuando salgo desde lo alto veo pasar un minibus con carteles de un partido político, me quedo embobado mirando y escuchando el extraño espectáculo cuando el político en persona se asoma por una ventanilla y me saluda. Me dan ganas de girar la cabeza para ver si hay alguien mas detrás pero no estoy yo sólo. Antes de que pudiese corresponderle desapareció entre las casas.<br />
</span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;">Un buen rato mas tarde busco infructuosamente un Albergue a pocos Kilómetros de Otsu, y como no es muy tarde decido ir hasta un albergue al norte de Kyoto. Decido ir por una ruta bastante directa hacia el albergue, según mi mapa, que resulta ser muy poco adecuada, subo por una carretera estrecha entre casas de construcción tradicional con sus tapias y jardines. De vez en cuando algun perro nota mi presencia, mientras empujo la bici cuestarriba, después de un buen rato subiendo y sudando un poco me un callejón sin salida. Por lo menos las vistas son muy bonitas. Doy media vuelta después de preguntar a una mujer de paseo.</span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;">Regreso a la incomoda nacional, hacia al albergue por donde me habían indicado. Paso una nube de jubilados desembarcando de una flota de autobuses turisteando los jardines otoñales de los templos de esa zona. Noto que estoy acercandome al albergue cuando la carretera se pones cuestarriba y en mi ascensión una señora muy mayor con paso poco firme me para. Me pide que la acompañe hasta un buzón que hay unos 100 metros mas arriba,  así que juntos caminamos hasta el buzón yo aún muy sorprendido, y ella bastante fatigada usando el manillar de mi bici para agarrarse. Yo insistí que no era necesario que fuese hasta el buzón que yo metería la carta pero ella cambió de tema llamandome guapo, aunque yo tardé en enterarme un rato. Nos separamos junto al buzón y nos dijimos adiós.</span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;"> No estaba nada claro donde estaba el Albergue así que entre en el primer sitio que me pareció adecuado, por supuesto no era ese lugar, de una puerta salió otra señora muy anciana que cojeando con su bastón me acompañó hasta cerca del Albergue no hasta arriba del todo porque se cansaba la pobre mujer, pero esperó a que encontrase la puerta. Después de mi segunda experiencia geriatrica, entro por la puerta, y desde la entrada me hago oir. Sumimasen! dareka imasu ka? ¡Disculpen! ¿hay alguien? digo en mi mejor Japonés y al reclamo de mi voz sale el tercer anciano del día y un empleado del albergue. Desafortunadamente el Albergue estará completo por unos días me dice así que no me quedan muchas opciones.</span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" align="justify">
<p style="margin-bottom: 0cm;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial,sans-serif;">Vuelvo por donde vine y me esfuerzo por llegar al lugar del primer albergue, sigo sin encontrarlo y puede ser porque están reformandolo. En el fondo no es tan grabe en un bar junto al lago pregunto donde puedo acampar y me dan permiso para acampar en el cesped de delante de su aparcamiento, es un buen lugar con baño y unas máquinas por si me da un poco de hambre. Hoy entre pitos y flautas casi hago 100 kilómetros y eso se nota en lo rápido que me quedo dormido.</span></span></p>
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		<title>5ª Etapa: Rumbo Sur</title>
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		<pubDate>Sun, 07 Jun 2009 22:41:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cyanopica</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Sábado 15 de Noviembre


Son menos de las 8 de la mañana, cuando 30 metros de Buda me dan el alto. Me mira por encima del hombro desde un pedestal de granito como una casa de alto. Bajo los pies de la estatua, una pequeña capilla llena de velas, arroja lucecillas amarillentas a lo que parece [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="margin-bottom: 0cm; page-break-before: always; text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sábado 15 de Noviembre</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;">
<p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a href="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2009/06/d00204.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-128" title="Gran Budha de bronce" src="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2009/06/d00204.jpg" alt="" width="500" height="750" /></a></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" align="justify"><span style="color: #000000;">Son menos de las 8 de la mañana, cuando 30 metros de Buda me dan el alto. Me mira por encima del hombro desde un pedestal de granito como una casa de alto. Bajo los pies de la estatua, una pequeña capilla llena de velas, arroja lucecillas amarillentas a lo que parece un pasadizo secreto hacia una cámara del tesoro. Frente a mi metálico amigo, un templo vacío, no son horas de rezar.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"> Rodeando el lugar, un hermoso jardín poblado de arces, pinos y lo que puede que sean hermosas flores en primavera. Por supuesto tampoco falta un estanque, con sus plantas acuaticas de serie. Es muy temprano, y no hay nadie a quien preguntar sobre el lugar que seguro es importante a juzgar por el tamaño de la imagen y tengo que regresar a españa para enterarme de que se trata del gran buda del lago biwa &#8220;琵琶湖大仏&#8221;.<span id="more-126"></span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desayno junto a la torre del castillo de Nagahama, primer bastión del famoso Toyotomi Hieyasu, cuando sólo era un general rebelde. Los cuervos me miran e increpan con sus impertinentes graznidos mientras descanso sobre un banco de “Fuji color”(フジコラ) acompañado por una maquina de refrescos de coca cola, junto a un decrépito puesto de comida rápida. Cuelgan junto a las persianas oxidadas las descoloridas tablillas con el menú y los precios. Consigo entender algunos de los platos achinando los ojos y leyendo uno por uno los caracteres.-Bolitas de pulto&#8230;arroz con curri&#8230;<br />
</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a href="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2009/06/d002031.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-130" title="Castillo" src="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2009/06/d002031.jpg" alt="" width="500" height="750" /></a></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Alcanzo el final de la orilla oriental del lago tras la ascensión de unas colinas rematadas por un estrecho túnel aplastado por la maleza y las tinieblas del bosque. Paso por las calles de una pequeña villa y veo a través de las ventanas de un colegio que no hay niños sentados en clase. Antes de cambiar de rumbo y viajar hacia el sur. Junto a unos campos de arroz inundados, me saluda un grupo de moteros mientras disfrutan de la sinuosa carrera del norte de Shiga.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;">
<p><span style="color: #000000;"><a href="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2009/06/d00081.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-131" title="tunel shiga" src="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2009/06/d00081.jpg" alt="" width="500" height="750" /></a></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El camino está salpicado de negocios abandonados, con las ventanas rotas, los muros mohosos, musgo creciendo frente a las puertas y los tejados a punto de caerse entre las paredes. Paro a ver como pescan en sus barcas y continuo por una carretera secundaria que da puntadas a un manto de árboles que llegan hasta el agua.  Son las 12 del mediodía y llego muy temprano a donde tenía pensado pasar la noche. Se nota que no hubo ningun contratiempo. Escudriño mi mapa y con la moral por las nubes me planteo tirar hasta cerca de Kyoto. Pero al pasar por Makino un cartel que dice &#8220;Makino sunny beach camping&#8221; que por su aspecto cumple con mis expectativas de higiene corporal, ya me va haciendo falta una ducha, me hace cambiar de idea. Mis oraciones fueron escuchadas y me doy una ducha de 5 gloriosos minutos tras introducir varias monedas de 100 yenes, descubro los placeres del retrete estilo japonés, que no es lo mismo que un retrete japonés estilo occidental, y el cansancio hizo que lo que quedaba de día fuese un suspiro. </span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm; page-break-before: always; text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Domingo 16 de Noviembre.</span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm;" align="justify"><span style="color: #000000;">A las dos y media de la mañana me despierta la lluvia. Con mi mejor pijama, armado con mis chanclas de goma y mi linterna de manivela. Resguardo mi bici bajo el techo del lavadero regresando a mi lecho no sin antes asegurarme de que no hay charcos junto a la tienda. Al día siguiente aun lloviznaba. Corrí hasta recepción a pedir con mi mejor japones una azada para asegurar que no se acumulase agua bajo mi tienda, y a notificarles que hoy sería mi primera jornada de descanso. No pude hacer mucho más que leer un manga medio empapado que me encontré bajo un árbol, hablar con un señor muy raro que paseaba su perro y contemplar como se van yendo los demás campistas, desde un banco frente a los baños. Por la tarde, la mejoría del tiempo permite que disfrute de andar en bici sin mi pesado equipaje. Otra actividad fascinante fue sacar punta a mi diminuto lápiz de IKEA gastado de actualizar el diario. En resumen, que no olvidaré fácilmente este día.</span></p>
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		<title>4ª Etapa: Burrocracia.</title>
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		<pubDate>Wed, 20 May 2009 20:50:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>susonauta</dc:creator>
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		<description><![CDATA[13 de Noviembre.
Mi tienda, a pocos metros de la orilla es un gran escondite para observar los patos. Lástima que los animalitos no opinen lo mismo. Paciente, espero por los primeros rayos de sol. Observo los patos a través del objetivo de mi cámara y poco a poco el sol se eleva y poco a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">13 de Noviembre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mi tienda, a pocos metros de la orilla es un gran escondite para observar los patos. Lástima que los animalitos no opinen lo mismo. Paciente, espero por los primeros rayos de sol. Observo los patos a través del objetivo de mi cámara y poco a poco el sol se eleva y poco a poco los patos se alejan.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Me apresuro para tratar las heridas de mi montura, mientras el sol ilumina la superficie del lago. Ya era hora punta en el agua. Decenas de barcos iban y venían. De la otra orilla, de las islas o de las bateas. Atravieso en silencio los campos de arroz mientras una garza en una acequia pesca un pececillo. Alza el vuelo y se cruza por delante de mi arrogante, restregándome su captura.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p><span style="color: #000000;"><a title="Haiku por Susonauta, en Flickr" href="http://www.flickr.com/photos/jesgf/3549613648/"><img src="http://farm4.static.flickr.com/3663/3549613648_c88948bce1.jpg" alt="Haiku" width="500" height="333" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span id="more-98"></span>La tienda del día anterior hoy está llena de actividad, un chico alto y delgado se afana en doblar cajas grandes de cartón mientras me bajo de la bici y la dejo apoyada en la pared. Mi llegada produce una conmoción en el negocio. Después de una corta conversación con este primer chico sale otro empleado de dentro y buscando entre los tres soluciones problemas a las averías de mi bici, mientras a mi se me crea uno financiero. Las reparaciones me dejan casi sin dinero así que tendré que cambiar algunos euros antes de continuar la marcha.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Me aproximo con buen ánimo mi objetivo, el banco Kotoshin, un lugar acogedor lleno de viejecillos nipones armados hasta las dentaduras de bastones y libretas de ahorro, y el máximo exponente de la etiqueta nipona tras el mostrador. Una legión de uniformadas empleadas bancarias corretean por un laberinto de ordenadores ficheros. Mientras los indiferentes clientes esperan su turno. Rápidamente soy interceptado por la vanguardia. El soldado no sabe muy bien que hacer, decide esperar a recibir ordenes precisas de sus superiores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">-Lamentamos haberle hecho esperar, lo sentimos señor pero en el Banco de Shiga no cambiamos Euros.- Me dice inclinándose varias veces en señal de disculpa.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Había perdido la primera batalla pero esto no podría quedar así y antes de poder contraatacar, ya me estaba indicando indicando la salida mientras me decía.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">-Puede preguntar en el banco Shiga&#8230;- irguiéndose victoriosa sobre mi cadáver. Había leído todos mis movimientos, y no había dejado ningún hueco en su defensa era el momento de dar el golpe de gracia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">-¿El banco Shiga? ¿Podría indicarme donde está?-</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">-Si, solo tiene que cruzar la carretera.- dice mientras con la mirada y un gesto de su dedo señala hacia la nacional a través de la ventana. Supe entonces que desde el principio la derrota era inevitable.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No había visto el banco, bueno, si lo había visto pero gracias a mi analfabetismo, no tenía ni idea de que eso era un banco.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las puertas de cristal del banco se abren. Varias amas de casa teclean en los cajeros automáticos que hay a la entrada, mientras me dirijo hacia el interior del edificio. Nuevamente, me interceptan pero esta vez me entrego sin ofrecer resistencia.  Se aseguran de cuales son mis intenciones, me hacen esperar sentado. Mientras, se consultan unas a otras. El mensaje avanza por la cadena de mando hasta llegar al general, y la respuesta viaja de nuevo en dirección a mi mostrador. Empiezo a pensar que estoy dentro de Matrix, todas son iguales con su chaleco y su falda por las rodillas, el pelo recogido. Son los perfectos &#8220;soldados clon&#8221; y me han atrapado en su burocracia. No cambiarán mi dinero extranjero hasta dentro de un cuarto de hora. La puerta se niega abrirse. Tal vez aquel sensor de movimiento era el único que no se había percatado de mi presencia en aquella oficina.</span><span style="color: #000000;"> Estaba claro, sería su prisionero. </span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Supongo que hoy no hay tiempo para más. El día lo terminaré a cincuenta kilómetros de aquí, en Nagahama. </span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sentado bajo unos pinos hago fotos de la puesta de sol. Mi saco de dormir me espera impaciente. Otra vez duermo en la playa.  Por lo menos MBK está en forma.<br />
</span></p>
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		<title>2ª Etapa: Cruzando la cordillera de Suzuka.</title>
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		<pubDate>Tue, 12 May 2009 01:56:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>susonauta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Mi primer viaje por Japón]]></category>
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		<description><![CDATA[Martes 11 de Noviembre
Despierto en mitad de la noche. Abro una rendija en la puerta de la tienda y contemplo las estrellas.  No soy consciente de la temperatura, mietras apreto los cordones del saco de dormir.  Cierro los ojos y cuando los vuelvo a abrir ya me rodea la luz verdosa que filtra mi tienda. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><span style="color: #000000;">Martes 11 de Noviembre</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Despierto en mitad de la noche. Abro una rendija en la puerta de la tienda y contemplo las estrellas.  No soy consciente de la temperatura, mietras apreto los cordones del saco de dormir.  Cierro los ojos y cuando los vuelvo a abrir ya me rodea la luz verdosa que filtra mi tienda. El sol baña la cima de la montaña. La escarcha se sublima formando una neblina  pálida. Me visto y recojo mis cosas. mientras el bosque se llena de luz y las sombras del valle retroceden.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a href="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2009/05/d00031.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-66" title="MBK" src="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2009/05/d00031.jpg" alt="" width="500" height="315" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al salir a la carretera no era consciente de donde me estaba metiendo, de hecho la señora del camping, ya me había intentado explicar por donde ir hacia el lago Biwako. Pero no entendí casi nada de lo que me decía así que seguí a mi mapa. Pronto me doy cuenta de que por aquella carretera sólo están pasando camiones, y  al llegar a unas obras me parece de lo más natural. Un buen trozo mas arriba los obreros construllen, un túnel por debajo de las montañas para cruzar a la provincia de Shiga. Más adelante una barrera bajada me impide el paso, ¿y ahora que hago? pienso.</span><span id="more-59"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Tras unos momentos de duda y un trago de agua, paso andando la barrera para inspeccionar el terreno. Cuarenta metros más allá no  había carretera. La calzada se había precipitado hasta el río por un barranco. Sólo quedaba un trecho de por lo menos 15m, el arcén&#8230; y es  que estaba asentado sobre roca firme que si no también se hubiese ido con lo demás. Obviamente aquello me parecía motivo más que suficiente para cortar la carretera, así que cruzo la barrera con mi bici y paso con cuidado el tramo derrumbado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2009/05/d00032.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-67" title="Cedros japoneses" src="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2009/05/d00032.jpg" alt="" width="500" height="313" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La pendiente de la carretera va en aumento, pero no me importa. El paisaje lo merece. Avanzo muy despacio. Empujo mi bici entre los bosques. Crece musgo en las zonas húmedas y frías.  Hay hojas y piedrecillas por todos lados. La carretera está completamente abandonada. Sigo subiendo mirando continuamente el reloj y hago cálculos aproximados de cuanto me quedará hasta la cima.  Cada vez me encuentro piedras mas grandes y la carretera cubierta de grava. De vez en cuando pequeños desprendimientos, que tengo que pasar con mucho cuidado por encima de los escombros. Entonces otro gran desprendimiento. La Mitad de la carretera se había ido al fondo de un barranco y el resto estaba bajo un montón de escombros. Enormes bloques de granito, mezclados con árboles medio enterrados.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La montaña de escombro era demasiado alta para pasar la bici empujándola, y el terreno demasiado inestable como para caminar con el calzado que tenía puesto. Tengo dos opciones: dar la vuelta o tratar de cruzar al otro lado y coronar el puerto. Me cambio de calzado,  me pongo unas botas, inspecciono el montón de escombros y encuentro una cuerda atada a un árbol que me puede ser útil. Ya había visto otras cuerdas y escaleras en otros desprendimientos, y parecían estar allí a propósito para ayudar a salir a alguien en caso de que se cayese.  Subo un buen tramo de la cuerda para poder ir agarrado a ella mientras cruzo con la bici al hombro, y con mucho esfuerzo consigo pasar al otro lado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mientras lanzo otra vez la cuerda hasta el fondo del barranco, pienso en que puede que me encuentre con algo que me impida continuar definitivamente y entonces todo el esfuerzo habría sido inútil.<br />
Pero ahora no me podía rendir, de hecho estaba disfrutando con las dificultades y si no fuese por que ya no me quedaba agua ni comida, no me habría preocupado ni lo mas mínimo por los contratiempos. Continué mas o menos sin complicaciones hasta la cima aunque la carretera me tenía preparada otra sorpresa más.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aproximadamente a un Kilómetro de la cima, en medio de la nada dos cubos de hormigón de metro y medio de lado limitan el ancho de la carretera a tan solo dos metros y entre  árboles la carretera asciende zigzagueando con una pendiente muy fuerte, más de un 20%.  El piso, de hormigón rallado, no facilita nada el avance. Durante una de las múltiples pausas que hago cada 100m para descansar, veo, en lo que intuyo como el final del puerto un coche rojo asomando el morro mientras da la vuelta. Aquello eran muy buenas noticias, y la confirmación que necesitaba, una vez llegase a la cima el camino estaría libre.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2009/05/d00033.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-74" title="Cordillera de Suzuka" src="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2009/05/d00033.jpg" alt="" width="500" height="314" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pasaba de las once cuando llegué a la cima. El ruido de los  motores de un avión en descenso hacia el aeropuerto de Nagoya, quiebra el silencio. Habían tardado casi 3 horas, y recorrido algo menos de 5km. Pero atrás quedaban los caudalosos ríos de Nagoya, la bahía de Shi y cientos de cerros cubiertos de esbeltos cedros. Por fin puedo contemplar lo que se esconde al otro lado de las montañas, puedo sentir el viento húmedo que asciende por el valle desde el lago Biwako. Me parece como si pudiese tocar la cima de las montañas que se alzan sólo unos cientos de metros sobre mi.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Mientras hago fotos, veo el mundo a través de la lente de la cámara. Imagino que soy el único habitante en aquellas islas. Un explorador contemplando las ruinas de una civilización desaparecida no hace mucho. Pero no es tiempo de fantasear, tenía que descender, encontrar comida y agua. Poco a poco recupero fuerzas dejandome bajar mientras el aire me lava la cara. Gracias a mi montura silenciosa sorprendo a un macaco, que asustado corre a esconderse entre los árboles. Pero la tranquilidad se ve alterada por problemas técnicos. Un bache de la carretera, que vuelve a estar en obras parte y dobla el soporte del manillar de mi bolsa delantera, obligandome a hacer reparaciones de emergencia con otro pulpo y a pasar cosas a las alforjas. Disfruto del terreno favorable hago fotos y contemplo boquiabierto el espectacular colorido de los arces, castaños, cerezos&#8230; recibo ánimos de una pareja que se acercó a ver los bosques y se encontró con mi triste figura.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Faltaba poco para que se hiciese de noche cuando atormentado por el ruido de la autopista cruzo las puertas del parque. El guarda, con los ojos como platos sale de su caseta hacia mi encuentro. Estoy vacío de fuerzas y las malas noticias que me trasmite ese hombre, tal vez se reflejen en mi cara. Sin perder en ningún momento la expresión de asombro, me indica el camino hasta un albergue cercano.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Desciendo aquella colina, se hace completamente de noche. Al otro lado del parque, cuatro kilómetros después la oscuridad es casi completa, sólo las extravagantes luces de colores de una maquina de refrescos y el destello anaranjado de la ciudad en el cielo. Me muevo en un estrecho y oscilante rayo de luz en un equilibrio precario, cuando como un faro al borde de un acantilado, las luces de un coche estiran mi sombra casi hasta el horizonte, para poco después hacerse cada vez mas corta, y la luz de mi linterna desaparecía en medio de aquella inundación. El conductor no continuó su camino, las luces de freno enrojecían mi cara cuando se abrió la puerta. Un hombre bajó del coche, atraído supongo por los recuerdos de su vuelta al mundo en bicicleta, y recordándome que a mi viaje aun le quedaba much</span><span style="color: #000000;">o. Con los sentimientos de superación personal, entumecidos por el cansancio físico, llego al albergue. En una bañera gigante sumergido en varios miles de litros de agua caliente ahogo mis sudores, después devoro mi cena y dejo la mente en blanco antes de dormir.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><a href="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2009/05/d00036.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-69" title="Civilación" src="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2009/05/d00036.jpg" alt="" width="500" height="795" /></a></span></p>
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		<title>1ª etapa: de Nagoya a la cordillera de Suzuka</title>
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		<pubDate>Sat, 09 May 2009 02:58:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>susonauta</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Lunes, 10 de Noviembre 2008
Aquella noche fue mi primera vez&#8230; en una habitación con el suelo de tatami. Dormí con tapones en los oídos: esperaba que fuese una ciudad muy ruidosa, o por lo menos lo suficiente como para no dejarme dormir, pero no recuerdo ningún ruido molesto. Sólo me acuerdo de que cada vez [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><em><strong>Lunes, 10 de Noviembre 2008</strong></em></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aquella noche fue mi primera vez&#8230; en una habitación con el suelo de tatami. Dormí con tapones en los oídos: esperaba que fuese una ciudad muy ruidosa, o por lo menos lo suficiente como para no dejarme dormir, pero no recuerdo ningún ruido molesto. Sólo me acuerdo </span><span style="color: #000000;">de que cada vez que me giraba, la cabeza se me caía de la diminuta almohada rellena de bolitas, convirtiendo mi nariz en pasto </span><span style="color: #000000;">de los aromas del tatami; una mezcla de olor a caña y madera húmeda, como de savia de roble.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cuando desperté ya se había ido uno de los viajeros, el único japonés. Me di cuenta de que no podría irme hasta que abriesen las puertas. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a title="Atardecer en la cordillera de Suzuka por Susonauta, en Flickr" href="http://www.flickr.com/photos/jesgf/3523306558/"><img src="http://farm4.static.flickr.com/3655/3523306558_1fd224806a.jpg" alt="Atardecer en la cordillera de Suzuka" width="500" height="333" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aún era bastante temprano cuando salí del albergue y di las primeras pedaladas del viaje. Tenía una extraña sensación en el estómago que esperaba fuesen nervios o ansiedad y no una gastroenteritis en ciernes. Pronto dejé de preocuparme por mis mariposas estomacales, pues no tardé ni cinco kilómetros en perderme. Ante mí, elevada a unos diez metros del suelo sobre enormes pilares, se extendía una descomunal autopista. Decidí hacer una pequeña parada para inspeccionar el terreno.  Divisé un par de aparcamientos, algunos depósitos de la grúa y varios viejecitos niponamente entrañables que jugaban a la petanca  sobre del césped de un gran jardín bajo la autopista. &#8220;¡Bah! &#8211; me dije &#8211; Si ahí abajo no debe de haber sitio más que para cinco canchas de tenis, ¡esto va a ser pan comido!&#8221;.<br />
</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No podía estar más equivocado, aunque ése no era el mayor de mis problemas. No sabía donde estaba exactamente, pero después de un rápido vistazo a mi mapa me di cuenta de que si continuaba hacia el oeste, </span><span style="color: #000000;">tarde o temprano tendría que toparme con un río grande. Miré a mi alrededor, tratando de orientarme. En las</span><span style="color: #000000;"> calles de Nagoya, kilómetros y kilómetros de casas de las más variadas formas, materiales y colores se amontonaban desordenadamente, enredadas entre nubes de cables. Así que no perdí el tiempo tratando de averiguar dónde me había equivocado y proseguí mi marcha, para descubrir que una de las dos pinzas que mantienen las alforjas enganchadas al portabultos había decidido suicidarse. No me quedó más remedio que sujertarla (valientemente) con el talón hasta que encontré un lugar propicio para sacar a relucir mis dotes de mecánico, junto a la tapia de una casa. Después de solucionar el problema con dos pulpos (muy amables) descubro ¡oh, fortuna! que tengo un pedal flojo. Un pedal flojo es como un testículo vago. Iba en contra de mi virilidad, así que me detuve de nuevo para arreglarlo. Al fin, ya a las fueras de la ciudad, me compré mi primer <em>obento</em> en un supermercado <em>Conbini</em>, porque un niño sin <em>mirienda</em> no se puede tolerar. </span><span style="color: #000000;"><span id="more-41"></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Un buen rato después de comer, tras cruzar varios ríos y canales que discurren de norte a sur hasta desembocar en la bahía de Shi, dejo atrás la provincia de Aichi y me adentro por las colinas de la provincia de Mie.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aunque nunca deja de haber casas por todos lados, esta zona está menos densamente poblada. Cada vez veo mas pájaros en las acequias y en los arrozales, que ahora son mucho más grandes que en las afueras de Nagoya. Allí las huertas y los arrozales no eran más que pequeños parches de terreno sin edificar, dispuestos aquí y allá entre las casas y los pocos árboles que se veían eran los frutales de los jardines. En cambio, ahora se ven ya algunos bosques y hay matas de bambú sobre las colinas y en los taludes de la carretera.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Al dar una curva pasando sobre un arroyo veo un martín pescador, y me doy cuenta de que tengo que venir a Japón para ver uno por primera vez. Tengo la impresión de que los pájaros aquí son menos asustadizos, pero puede que sea mi imaginación.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Unos setos paralelos muy juntos me llaman mucho la atención, es la primera vez que veo algo así. Al principio, pienso que es una clase de vivero donde cultivan el seto para luego transplantarlo a jardines. Cuando lo veo de nuevo junto a un cementerio, pienso que tal vez sea algún tipo de jardín, y más adelante me doy cuenta de que son plantaciones de té. No tenía mucha idea de cómo eran realmente los cultivos de té. Me alegro de ver tantas cosas diferentes ya el primer día.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Unos cuantos kilómetros más adelante, tras unas casas y un templo rodeado de enormes cedros oscuros, la carretera, colgada sobre el estrecho valle del Uga, se arruga por la ladera de la montaña. Al fondo un río silencioso de enormes cantos rodados negocia las últimas curvas antes de regar los campos de Inabe. Comienzo la ascensión al puerto de Ishigure, en la Cordillera de Suzuka.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><a href="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2009/05/d000011.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-76" title="Valle del Rio Uga" src="http://www.ribadair.com/blog/wp-content/uploads/2009/05/d000011.jpg" alt="" width="500" height="738" /></a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No hay nada mas que árboles. Un bosque de coníferas verde profundo, salpicado por los toques de color, de los arces y los castaños en otoño. Estoy bastante cansado así que me detengo durante un rato y aprovecho para hacer las primeras fotos del viaje.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Una hora más tarde, siguiendo los consejos de mi mapa, llego a la entrada de lo que se supone que es un parque con camping. Me bajo de la bici e intento descifrar los paneles explicativos cuando un coche se para a mi altura y baja la ventanilla. Antes de que me digan nada,  pregunto donde esta el camping, una señora me da indicaciones que entiendo más o menos y me las arreglo para llegar hasta la entrada del camping. Allí me esperaba la señora de antes. Era la encargada del camping. Hablamos un poco y me explicó donde estaban las cosas. Este era mi primer encuentro con los campings japoneses y yo que estaba deseando darme una ducha descubro que no hay duchas, sólo un lavadero y un baño. Más tarde comprendería que en Japón &#8220;camping&#8221; no significa lo mismo que en España, allí son sitios en los que está permitido acampar, hacer fuego y cosas de campings.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Pero no todo eran desventajas: las vistas desde la zona de acampada, dentro de aquel valle, eran increíbles. Me di prisa por subir a ver las cascadas y hacer fotos del río y del cielo al atardecer. Para cuando llegué a la tienda  de campaña ya era casi de noche, cené con la luz de la linterna y al saco a dormir.<br />
<small>Ver <a style="color:#0000FF;text-align:left" href="http://maps.google.es/maps/ms?hl=es&amp;ie=UTF8&amp;t=k&amp;start=0&amp;msa=0&amp;msid=106850347708867311370.00046984d40c599aca7db&amp;ll=35.146863,136.669922&amp;spn=0.224582,0.686646&amp;z=10&amp;source=embed">1ª Etapa</a> en un mapa más grande</small></span></p>
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