Miércoles, 19 de noviembre
No hacía falta asomarme para saber que esa noche había helado. Por motivos ambientales me daba una pereza terrible salir del saco y vestirme. Ya estaban entrando los primeros rayos de sol por el estrecho valle cuando salí de mi tienda. Las copas de los cedros, brillaban humeantes con el sol de la mañana. Una fina hoja de hielo cubre el estanque lleno de peces a unos metros de mi tienda, estaba congelado. También las mesas y los bancos estaban blancos y el barro empapado con la lluvia del día anterior, duro como una roca. A las nueve de la mañana vuelve a sonar la música country. Aquel lugar era muy peculiar el edificio al borde del arroyo estaba decorado con multitud de objetos salidos de una película del oeste. Había bancos hechos con troncos banderas fotos de indios americanos, diligencias en miniatura, vaqueros sin cara para hacerte una foto, una calavera de vaca clavada sobre un madero miles de detalles que hacen un poco más especial este lugar. Seguir leyendo »


