ROPA ADECUADA PARA VIAJAR EN BICI

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Juliana op de fiets / Juliana riding a bike

La ropa es también una parte importante del equipaje del cicloturista. Para elegir un atuendo adecuado, es necesario tener en cuenta varios factores:

  • La ligereza y el volumen (si vas a cargarla en las alforjas, hay que reducir el peso y ajustar el espacio al máximo)
  • Las condiciones climáticas a las que tendrás que adaptarte

Algunos datos generales sobre el clima en Japón

En Japón, los meses más fríos son diciembre, enero y febrero. El frío es menos intenso en la costa del Pacífico: aunque las temperaturas bajan de 0 casi todos los días, no suele nevar, y si nieva, nieva muy poco. En cambio, en el interior, es normal que nieve bastante en las zonas montañosas, aunque estén a tan sólo 10 km de la costa – donde el clima es más moderado – así que los cambios entre una zona y otra pueden ser bastante bruscos. Sin ir muy al norte, en Honsu, pueden experimentarse temperaturas de -6 ºC en los meses fríos.

A partir de junio empieza la época de calor, coincidiendo con la temporada de lluvias (“tsuyu”) que tiene lugar entre junio y agosto. Durante el verano el calor es muy húmedo.

¿Qué me pongo?

En general, para andar en bici, lo más cómodo es la ropa de poliéster, ya que además de ser ligera, ayuda a regular mejor el sudor, sobre todo en verano. También es interesante que las prendas sequen rápido: otro punto a favor del poliéster.

En invierno, es mejor no utilizar prendas de algodón en la primera capa de ropa, para evitar quedarse frío después de haber estado sudando. Por fuera se pueden llevar chaquetas de algodón, lana, etc.

Si sufres algún imprevisto, en los Konbini venden también ropa para salir del paso (camisetas, guantes, bufandas, gorros).

En cuanto al calzado, unos playeros o zapatillas deportivas corrientes dan muy buen  resultado: no hace falta que sean muy caros, lo importante es que sean ligeros y que se puedan guardar en poco espacio. Si se viaja en invierno, también es recomendable llevar unas botas de gore-tex de caña alta para protegerse del frío y la nieve.

Nunca está de más llevar un impermeable por si te sorprende la lluvia.

¿Dónde lavar la ropa?

Coin laundry

En las ciudades grandes es fácil encontrar establecimientos “coin laundry”: locales con lavadoras de moneda donde podrás lavar la ropa tú mismo. Lo más normal es que haya una lavadora muy grande – demasiado cara si tienes poco que lavar –  y muchas secadoras. El precio total ronda los 1000 ¥, así que en general, no merece la pena, sobre todo si tienes tiempo de encontrar algo más asequible.

Albergues y hoteles

En los albergues y hoteles hay lavadoras de tamaño normal, (con capacidad de 5-7 kg de ropa) en las que podrás lavar por 100-200 ¥. También suelen regalar o vender por no más de 50 ¥ una bolsita con detergente, lo justo para poner una lavadora.

¿PROBLEMAS CON LA BICI?

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Amfibiefiets / Amphibious bycicle

¿Cómo transportar la bici cuando no vas en bici?

En metro y tren

Normalmente, en los trenes se permite llevar bici, siempre que vaya desmontada y dentro de una bolsa. Aún así, si el bulto es demasiado grande, puede que la persona responsable te ponga pegas para entrar. Es aconsejable preguntar siempre antes de pasar, y lo habitual es que el encargado correspondiente consulte un manual para comprobar las normas (se puede, yo lo he hecho, pero es algo poco habitual).

Para viajar en metro, el procedimiento es el mismo.

En autobús

En el autobús urbano no se puede. Algunas compañías de autobuses interurbanos lo permiten, pero con otras no se puede bajo ningún concepto. Como siempre, lo mejor es preguntar antes para asegurarse y evitar problemas.

En taxi

Los taxis tienen unos maleteros gigantes pero son el medio de transporte más caro con diferencia.

En ferry

El ferry es el medio de transporte ideal para transportar la bici. Si ya vas montado en ella, entras como si fueses en coche, el personal la ata al barco y viajas como un pasajero normal. Además, el billete para los viajeros que van con bicicleta suele ser el más barato. Ejemplos: Ferry de Shimabara a Kumamoto (1000 ¥ en 2008).

En avión

En comparación con muchos lugares de Europa, los empleados del aeropuerto tratan con mucho más cuidado las bicicletas, que no llegan con el resto del equipaje: suelen traértela en un carrito aparte.

En los aeropuertos grandes, internacionales, hay servicio de envío de bicicletas. Una empresa de paquetería te la puede enviar a tu hotel, etc.

¿Dónde dejar la bici?

Normalmente, la policía local no suele preocuparse de dónde se dejan las bicis. Sin embargo, si aparcas en los alrededores de un parking de bicicletas de pago en lugar de en el propio parking, te pueden multar. En ese caso lo mejor es dar un par de vueltas y aparcarla un poco más alejada. Vandalismo 0; en Japón normalmente nadie toca nada que no sea suyo.

Los talleres de reparación de bicis

Hay dos clases de talleres de bicis en Japón: los que están más centrados en las típicas bicicletas de paseo que usan los japoneses, y otros talleres que ofrecen una gama más amplia de servicios, que abarcan también bicicletas de montaña y carretera. Si tienes una avería, puedes acudir a cualquiera de los dos, aunque los segundos suelen dar mejor resultado, ya que normalmente los llevan entusiastas del ciclismo, que suelen ser muy amables, además de que en general son más baratos.

Los talleres de ciclomotores

Muchos talleres de ciclomotores, aunque parezca que no tienen nada que ver con las bicicletas, hacen también reparaciones de bicis. En caso de urgencia, son muy útiles.

Las gasolineras

En caso de que sea una avería tonta (apretar un tornillo o algo así), es bueno saber que casi todas las gasolineras japonesas suelen tener un taller asociado. No sólo puedes hinchar las ruedas, sino que además puedes pedir prestada una llave para apretar un pedal, etc.

Las “tiendas de 20 duros”

En ellas podrás encontrar accesorios para la bici mucho más baratos que en la propia tienda de bicis. Cosas como zapatas de freno, cables, luces, espejos retrovisores, etc.

Vocabulario útil

  • Bicicleta: jitenshya
  • Manillar: handoru
  • Freno: breiku
  • Pieza: buujin
  • Radio de la bici: suppoku
  • Pinchazo: panku
  • Pegamento para parches: gomunori


LA CIRCULACIÓN EN JAPÓN

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Lo más importante que debe recordar quien no esté acostumbrado a este sistema – especialmente cuando se trata de girar a la derecha – es que en Japón circula por la izquierda.

El terreno y los desniveles

Exceptuando las zonas de Kioto, Osaka, Nara y alrededores de Tokio, Japón es un país bastante montañoso. Por el resto del país, si te alejas de la costa, el viaje se convierte en una tortura continua de subidas y bajadas. Sin embargo, si no quieres seguir la costa (camino, por otra parte, dificultado también por numerosos acantilados) lo más aconsejable es seguir el curso de los ríos que te vayas encontrando.

Otra forma de evitar las zonas montañosas es viajar por lugares densamente poblados, ya que en Japón es raro que se construya en montañas y laderas.

Las carreteras

Las carreteras japonesas se caracterizan por su asfaltado,  que suele ser más rugoso que el de las carreteras europeas. Normalmente no tienen arcén y, si lo tienen,  es común que esté separado de la calzada por un quitamiedos. Además, es raro encontrarse una rotonda.

Tipos de carreteras

En Japón podemos distinguir tres tipos de carreteras:

  • Carreteras nacionales
  • Carreteras provinciales (dependientes de una prefectura)
  • Carreteras locales (dependientes de una ciudad)

Todas las carreteras están numeradas con uno, dos o tres dígitos. En general, no suele haber un estándar en cuanto a las carreteras. Es decir, no se puede dar por sentado que una carretera nacional vaya a ser una buena carretera por el simple hecho de ser nacional, por ejemplo. Aún así, las carreteras nacionales y provinciales de un solo dígito suelen ser anchas y con arcén, además de que, en general, tienen mucho tráfico.

Las carreteras de dos dígitos suelen tener tramos con mucho tráfico y otros bastante largos sin arcén, sobre todo en zonas poco pobladas.

Las carreteras locales, las provinciales de dos y tres dígitos y las nacionales de tres dígitos son una lotería: no sabes lo que te puedes encontrar. O bien están mal asfaltadas, o son muy estrechas o están mal señalizadas. Aun así, si una carretera nacional de tres dígitos une dos ciudades importantes, es muy probable que se trate de una buena carretera. De todos modos, si para llegar a tu destino necesitas atravesar una carretera nacional de tres dígitos, puedes consultar este link en el que encontrarás una guía bastante completa de las carreteras nacionales de Japón y sus características.


Las señales de tráfico

En general, las señales de tráfico japonesas son parecidas a las europeas, excepto el stop (similar al ceda el paso europeo, pero con una inscripción). La señalización vertical suele ir siempre acompañada de señalización horizontal, escrita con letras blancas en el suelo.

Los cruces

Para saber si tienes preferencia o no en un cruce, fíjate en las señales con forma de “T” rotuladas en el suelo. Si te encuentras con la T con la barra horizontal mirando hacia ti, significa que no tienes preferencia.

Una cruz rotulada en el centro de un cruce indica que tiene prioridad el de la izquierda.

Las señales que indican direcciones

Suele haber muchos indicadores en los que se señala una carretera con su numeración correspondiente.

Conductores japoneses vs. bicis

Si no estás acostumbrado a pedalear entre coches, circular por la calzada en Japón puede resultar muy complicado. Allí los conductores están muy acostumbrados a compartir el espacio con las bicicletas, por lo que es normal que pasen muy cerca de ellas (a un metro o menos), al menos mucho más de lo que en Europa se considera correcto.

Las aceras

Por eso, si no se está acostumbrado, es mejor ir por la acera. De hecho, en Japón lo habitual es que las bicicletas vayan por la acera, compartiendo el espacio con los peatones. En este aspecto, hay que tener en cuenta que el timbre es muy importante, para avisar tanto a los peatones como a los ciclistas que pretendas adelantar.

Las “aceras compartidas”

En ellas hay comportarse como en cualquier otra acera: aunque están provistas de una señal de bici, la realidad es que las bicis no tienen especial preferencia.

Los taxis

Los taxis japoneses pueden llegar a ser problemáticos para un ciclista no acostumbrado a ellos, ya que normalmente sus puertas se abren automáticamente. Es mejor no adelantar a un taxi por el lado izquierdo porque si se para en mitad de la calle, es muy probable que sea para recoger a un cliente y sus puertas se abran automáticamente (y sobre todo, inesperadamente, al menos para un español). Por eso es mejor evitar circular entre los taxis y la acera.

¿Cómo comportarse en los semáforos?

Si circulas por la calzada junto a los coches, lo más aconsejable es adelantar a la fila de coches y colocarte delante del primero, para que te vea bien. En general, los conductores tienen la costumbre de esperar unos segundos a que la bicicleta salga para moverse ellos.

Si vas con la bici pero andando, en los semáforos suele estar señalada la zona por la que se debe cruzar cuando se va con la bicicleta. Si no lo está, es recomendable salirse del paso de cebra para dejar ese espacio a los peatones y cruzar sin interrumpirlos.

Los carriles-bici

En general, los carriles-bici en Japón no tienen la función de ser una vía alternativa para desplazarse en bici entre dos lugares conectados por el carril, como suele ocurrir en muchos sitios de Europa. En cambio, suele haberlos en lugares apartados, parajes naturales… y están diseñados para pasear tranquilamente junto a un lago, una playa, etc. Similares a las vías verdes en España.

Las áreas de descanso (“michi no eki”)

Hay pocas, pero las que hay están muy bien equipadas: baño, aparcamientos para coches, restaurante, incluso spa. También puedes encontrar simples aparcamientos equipados con máquinas de bebidas o un teléfono.

Recomendaciones generales para viajar en bici por Japón

  • Evitar ir de lado a lado cuando se circula por la acera
  • Tocar el timbre siempre que sea necesario para avisar a los peatones y otras bicicletas
  • No acercarse demasiado a las entradas de las casas: la gente entra y sale a menudo sin mucho cuidado – ya que están en su casa – y de forma inesperada para los ciclistas

ORIENTARSE EN JAPÓN

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Para orientarse en Japón sin demasiado esfuerzo, una recomendación básica es tomar como puntos de referencia las estaciones de tren (donde suele estar indicado el nombre de la estación en letreros escritos en japonés y en romaji). Podéis utilizar como referencia también los cruces de carreteras, excepto aquellos que incluyan una carretera local.

Los hitos kilométricos

Si te pierdes, una buena manera de saber rápidamente dónde estás es pedalear hasta el próximo hito kilométrico. En los hitos kilométricos de las carreteras nacionales suele estar indicado en qué provincia, ciudad y pueblo se encuentran. A partir de ahí, es mucho más fácil buscar en el mapa. Además, indica los kilómetros desde el lugar de comienzo de esa carretera en concreto y los que faltan hasta el final. A excepción de las carreteras nacionales de un solo dígito, en las que con seguridad podréis utilizarlos de guía, no siempre los hitos kilométricos ofrecen esta información.

Utilizar un mapa adecuado

Es aconsejable llevar un mapa que esté en japonés y en romaji si no quieres sufrir quebraderos de cabeza tratando de descifrar las inscripciones de los carteles. En las librerías y los Konbini pueden encontrarse fácilmente mapas de los alrededores.

Yo recomiendo el Touring Maple, un mapa diseñado para motoristas que ofrece mucha información adicional sobre campings, albergues, gasolineras, Konbinis…  en una escala que se adapta muy bien a las rutas en bici. Además suele incluir mapas detallados de zonas concretas, como centros de ciudades, etc.

LA BICICLETA

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Guajes de Sotrondio, Samartín del Rei Aurelio. 1948


Además de elegir un modelo de bicicleta acorde a las necesidades y objetivos personales que se hayan planeado para el viaje, un paso importante es decidir si vas a llevar tu propia bicicleta o prefieres alquilar o comprar una allí.  Hay varios aspectos a tener en cuenta que pueden servir de orientación antes de tomar partido por cualquiera de las opciones.

Si decides llevar tu bici desde tu país de origen, como hice yo, debes saber que en Japón todas las bicicletas están registradas, de forma que pueda averiguarse fácilmente si alguna ha sido robada. Si viajas con una bicicleta extranjera, que no consta en el registro, es recomendable llevar encima algún papel que certifique el origen de la bicicleta así como tu propiedad sobre ella. A mí no me pasó, pero es frecuente que los policías paren a los extranjeros para comprobar la titularidad de la bicicleta que llevan.

Si optas por comprar o alquilar, en las zonas turísticas suele haber muchos hoteles, albergues o campings que ofrecen servicios de alquiler de bicicletas (con precios que oscilan entre los 300-800 ¥ al día). Muchas tiendas de bicicletas las alquilan además de venderlas, sobre todo las que están cerca de estaciones grandes. De hecho, una buena pista para encontrar fácilmente una tienda de bicicletas es dirigirse a la estación de la ciudad: es habitual que haya una en la misma manzana.

GUÍA RÁPIDA PARA VIAJAR EN BICI POR JAPÓN

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Introducción

La experiencia me ha demostrado que intentar conocer un país utilizando la bicicleta como medio de transporte no es tan fantasioso o difícil como en un principio pudiera parecer. Es una forma más de viajar que, como otras, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Por un lado, dependes menos de los transportes, tienes mayor libertad para planificar tus recorridos y horarios y puedes adentrarte en rincones naturales poco accesibles para otros medios de desplazamiento. En definitiva, otra opción más en la gama de posibilidades para descubrir un país y sus paisajes.

Por otro lado, es cierto que viajar en bicicleta requiere tiempo y un esfuerzo físico más o menos intenso y obliga, además, a adaptarse a las condiciones climáticas. Por eso es interesante planear el viaje con antelación y tomarse el tiempo necesario para diseñar las rutas teniendo en cuenta el ritmo de viaje más adecuado a cada uno, la época del año en que se realizará, los lugares que se desea visitar, dónde conseguir alojamiento y comida o dónde acudir en caso de apuro, además de ajustar todo ello al presupuesto.

Esta pequeña guía amateur es resultado de un viaje de casi tres meses en solitario por Japón. Con ella pretendo compartir todas aquellas experiencias que creo que podrían resultar útiles a quien, como yo, pudiera interesarse por conocer una parte más o menos amplia de este país recorriéndolo en bicicleta.

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Espero que esto os anime a coger la bici por los cuernos,

Suso

Las cámaras

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Paul Stang - Self-portrait

Suso, me encantan las fotos de tu viaje, he estado pensando forrar mis sofás con ellas. ¿Cómo las haces? ¿Qué cámara utilizas?

Es probable que muchos de los recuerdos que me brindó mi primer viaje a Japón (y más aún mis intentos por transmitirlos) estén condicionados por las fotografías que pude tomar en el transcurso de mi particular aventura: una afición que, además de hacer mis rutas más amenas, a menudo se convertía en un reto más ante la belleza de ciertos paisajes. Sin embargo, como tuve la desgracia de comprobar –el gafe que me fue otorgado al nacer quiso que se me estropeasen dos máquinas, una de ellas adquirida in situ para sustituir a su ya difunta camarada– el peso y las averías ocasionales pueden resultar un inconveniente para el ciclo-turisteador común.

D.E.P. en Aso

Así es que, por gracia o desgracia de la experiencia, elegir el kit de pseudo-cronista no ha sido tan fácil como la primera vez. Después de darle unas cuantas vueltas, estos son los cacharros con los que espero poder documentar el próximo viaje:

Una PENTAX MZ-M de segunda mano, que es muy ligera y no muy difícil de usar. Además, el modo semiautomático parece muy útil para centrarse en el enfoque.

Cargaré también con este objetivo zoom de 70 – 300, con el que he hecho aproximadamente la mitad de mis fotos y que ya me ha acompañado en otros viajes.

Tras analizar los pros y los contras hasta la saciedad, al final decidí completar el equipo con esta cámara de vídeo. Elegí este modelo porque parece robusto y es resistente al agua. Además, es bastante pequeña, así que podré transportarla en el bolsillo para tenerla siempre a mano. De todos modos, no tengo mucha experiencia con este tipo de cámaras y hasta ahora no me gustan demasiado las fotos que he podido sacar con ella. Otra incógnita que tendrá que desvelar el viaje…

Alforjas Deuter Rack Pack UNI

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Hace ya unos meses que tengo por casa los dos pares de alforjas que voy a usar para el próximo viaje por Japón y después de probarlas a conciencia en unas cuantas salidas cortas estoy muy satisfecho. Son algo más pequeñas que las típicas alforjas de bicicleta que van sobre la trasera y un poco más grandes que las que se montan en las delanteras. De esta manera llevo casi el mismo peso en la rueda delantera que la trasera, con lo que gano mucho en estabilidad a la hora ponerme en marcha; algo que supongo que tendré que hacer cientos de veces siempre que tenga que entrar o salir de una ciudad.

Por supuesto, no todo son ventajas; ya que el tamaño de las bolsas no permite meter nada grande en ellas y manejar cuatro o cinco bultos es mucho más engorroso que dos o tres.

En cuanto a la falta de espacio, no hay solución; pero para lo segundo los diseñadores de estas bolsas se han sacado algo de la manga: una cinta con las que poder unir cada par de alforjas fácilmente, y con un poco de maña se puede mover las cuatro con una mano.

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También me gustan mucho los ganchos de acero recubiertos de caucho con los que se cuelgan las bolsas del portabultos y el pequeño gancho unido a un elástico que facilita que se puedan montar las alforjas en unos segundos.

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También hay dos pequeños bolsillos: uno en la parte externa y otro en la parte trasera, muy útiles para tener a mano cosas que no se suelen usar mucho, como los parches o un chubasquero; que de otra forma siempre terminan en el fondo de la alforja y es un incordio tener que sacarlo todo para poder alcanzar la caja de parches.

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Otro detalle que me gusta del diseño es que no queda ninguna tira suelta después de cerrada la bolsa.

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Como se puede ver en la foto la cinta está unida a la bolsa por una pieza de plástico que permite que se deslice de arriba abajo dependiendo de lo llena que esté la forja, sin quedar colgando. Parece una tontería, pero personalmente aprecio mucho estos detalles que hacen que tenga un aspecto muy limpio una vez cerrada. Además, en días de mucho viento los beneficios son notables.

De esta manera, repartiendo el peso entre dos pares de alforjas, espero no tener que cambiar más de un radio cada mil kilómetros. Por otra parte, hay otra ventaja de tener dos pares y es que si por cualquier razón le pasa algo a una de las bolsas, dispones de otras tres para poder subsanar el percance sin demasiados problemas.

La verdad es que este modelo de alforjas se ajusta muy bien a mis necesidades y a mis gustos / caprichos, pero no las recomendaría por ejemplo si vas a viajar en una BTT o por caminos malos, ya que la forma en que se anclan al transportín no es la más adecuada para caminos de cabras. Por supuesto se pueden sujetar con un pulpo para que no se muevan, pero perderían uno de sus puntos fuertes, que es la facilidad con la que se pueden quitar y poner.

Sin embargo, creo que son perfectas para rutas cortas por caminos buenos, ya que unas normales nunca las llenaría y otras bolsas de menor tamaño no tienen esta calidad por 50€ que me costaron.

Actualización 17 de Diciembre del 2011:

Este artículo lo escribí durante la preparación de mi segundo viaje a Japón y toda la experiencia que tenía con estas alforjas fueron poco más de cien kilómetros en una salida de dos días. Ahora, año y medio después voy a matizar mi opinión. Sigo estando muy satisfecho, sólo eché de menos que no estuviesen hechas con un material impermeable, aunque aguantan bastante bien las salpicaduras y hasta un poco de lluvia sin problema. También me resultó bastante incómodo aunque me dio algún que otro dolor de cabeza la correa que mantiene unidas cada par de alforjas. La idea es muy buena, y cada vez que entraba o salía de algún sitio las unía, me las echaba al hombro y me dejaba las manos libres para abrir y cerrar puertas. El problema es que una vez puestas en el portabultos las cintas van por el lado de la rueda siempre tenía que colocarlas con mucho cuidado para que no se liasen con los radios. Con los dos bolsillos también estoy a gusto, sobretodo del de delante, no tanto con el otro porque mientras las alforjas están en el portabultos no es demasiado accesible, pero sigo opinando que es el espacio justo para tener a mano esas cosas pequeñas que siempre acaban en el fondo de las bolsas y que el día que hacen falta hay que sacar todo para poder sacarlo. Resumiendo, por el precio a las que las compré son muy buenas y si no hay novedad las añadiré a la sección de alforjas de mi tienda sin falta.

Actualización 28 de Junio del 2012

Por fin he conseguido estas alforjas para mi tienda. Lamentablemente Deuter ha decidido cesar la producción de todas sus alforjas. Lo que convierte a las que tengo en mi tienda en unas de las pocas que quedan. Es una lástima porque creo que es un gran producto para su precio, hace lo que se supone que tiene que hacer y algo más, porque no se venden como si fuesen unas alforjas impermeables pero puedo constatar que resisten muy bien el agua y a no ser que llueva mucho el agua no las cala con facilidad.

Nuevo juguete para mis aventuras campestres

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Hace unos días mientras rebuscaba en mi buzón me encontré un folleto de publicidad del LIDEL, y como de vez en cuando venden ropa de ciclista y accesorios a muy buen precio la publicidad se libró de ir directa a la basura. Desafortunadamente esta vez no había camisetas ni pantalones de ciclismo pero un pequeño artilugio llamó mi atención.

SANY0021

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Recuperando mi viejo sillín

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Hace unos meses que Jofegaber, un usuario del foro de Rodadas , acudió en mi ayuda con este link en el que se explica paso a paso cómo tapizar un sillín de bicicleta. No fue, sin embargo, hasta la semana pasada, que mi rabadilla me urgió para que analizase con más detalle el proceso que me permitiría resucitar el maltrecho asiento de Emebeka-Dono para luego trasplantarlo a mi nueva montura.

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Éste es el resultado de la exitosa operación de cirugía estética.

Según el fabricante de la cola de contacto que usé para pegar la nueva piel  sintética,

en 24 horas ya le darán el alta médica y podrá hacer vida normal bajo mi trasero.

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El enlace citado más arriba contiene toda la información necesaria. Éste es un resumen de los pasos a seguir para restaurar un sillín de bicicleta, por si alguien no se aclara muy bien con el inglés:

Material necesario

  • Cola de contacto (en espray es más cómoda)
  • Piel sintética (lo más elástica posible, para que se adapte al sillín sin problemas)
  • Grapadora de tapicero (no es imprescindible)
  • Cúter o tijeras para recortar los sobrantes

Instrucciones para el tapizado

  • Desatornillar el sillín
  • Arrancar la tela vieja
  • Limpiar bien todos los restos de piel vieja y de cola
  • Usar la tela vieja como patrón para cortar un trozo de la piel nueva

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(Comprobad que el trozo de tela que habéis cortado es lo suficientemente amplio para cubrir el sillín)

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  • Aplicar cola de contacto sobre la superficie del sillín y la cara interna de la piel nueva

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  • Esperar un par de minutos
  • Poner la piel sobre el sillín con cuidado, tensándola y estirándola al tiempo que la vamos pegando con la mano

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  • Recortar el sobrante de piel y grapar las zonas en las que hayan quedado pliegues, para asegurarlas y evitar que se despeguen con el tiempo (opcional).

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