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Una odisea cicloturista en Japón
Eran casi las once y cinco de la mañana cuando otro avión más aterrizó en el aeropuerto de Nagoya. Resultaba increíble, pero esta vez, yo iba en él. Durante los últimos meses había estado fantaseando con una expedición en solitario en la que daría la vuelta a la isla en bicicleta. Durante meses, no había sido más que eso: un espejismo, un espejismo ciertamente fascinante. Sin embargo, no había planeado ningún itinerario, no quería visitar ningún lugar en especial. Al menos, no hasta el momento en que el avión dejó atrás una masa de nubes para sobrevolar el blando caparazón de árboles de la cordillera de Suzuka. Entonces, en ese instante, tomé la decisión de partir a través de esas montañas y pedalear sin más bajo los cedros y las hojas rojizas de los arces, hasta alcanzar la costa del lago Biwa. ¿Qué haría después? No estaba muy seguro, pero tampoco me importaba demasiado. Pensé que lo más sencillo sería merodear de ciudad en ciudad, de isla en isla. Ésa era la única regla, y así es como mi aventura empezó.
El viaje
Un hombre
Una bici
2 meses + 1 semana
46 etapas
4000 km
Nagoya – Kioto – Osaka – Hiroshima – Fukuoka – Nagasaki – Nara – Tokio – Nagoya


October 10, 2011 1:55 am
Gostei muito do seu caderno de viagens
envio um texto de um brasileiro que gosta de viajar
“Um homem precisa viajar. Por sua conta, não por meio de histórias, imagens, livros ou TV. Precisa viajar por si, com seus olhos e pés, para entender o que é seu. Para um dia plantar as suas próprias árvores e dar-lhes valor. Conhecer o frio para desfrutar o calor. E o oposto. Sentir a distância e o desabrigo para estar bem sob o próprio teto. Um homem precisa viajar para lugares que não conhece para quebrar essa arrogância que nos faz ver o mundo como o imaginamos, e não simplesmente como é ou pode ser. Que nos faz professores e doutores do que não vimos, quando deveríamos ser alunos, e simplesmente ir ver” Amyr Klink