Mi primera aproximación a esto de la independencia energética fue un poco cutre por llamarlo de alguna manera. Después de esa experiencia decidí que la mejor manera de no tener problemas con la autonomía de los aparatos electrónicos era no usar ninguno. Ir con un móvil de estos que la batería dura una semana una cámara analógica y olvidarse de eso de usar el pc salvo que estés en un lugar con acceso a la corriente o mejor aún no llevarlo y escribir un diario en papel. Esta forma analógica y poco a poco anacrónica de viajar me gusta. Me siento más cómodo con menos cosas y me resulta más fácil concentrarme en lo que me rodea. La adquisición de información sobre la ruta la hago preguntando o acercándome a una oficina de turísmo o a una biblioteca. Si me pierdo pregunto o doy vueltas hasta que me encuentre y la única persona con quien comparto mis experiencias en tiempo real es conmigo mismo.
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Generando electricidad II
Tubus cargo EVO
Hace unas semanas que estoy adaptando mi bici viajera para llevar cargas mas pesadas de lo que acostumbro. Es por eso que decidí cambiar el transportín trasero de aluminio que tenía por uno de acero. Antes de decidirme por el transportín de tubus estuve barajando tres opciones. El tubus cargo classic, el EVO y la parrilla trasera de Surly, la misma marca que el cuadro de mi bici.
La historia de mis ruedas
Ordenando el trastero me encontré con este superviviente del viaje. Esta cubierta vieja y gastada representa bien las diferencias que hay entre el mundo Europeo de la bicicleta y el Japonés, que como en otras cosas va por libre. Después de que en el aeropuerto me rompiesen mi hermosa Panaracer pasela con la que pretendía hacer por lo menos la mitad del viaje pasé un pequeño calvario de cubiertas que no resistieron el desgaste extra al que una bici cargada somete a un neumático estrecho (700-28c). La cubierta de la marca checa Rubena que desacertadamente puse en la rueda trasera se desintegró en aproximadamente 800Km dejándome en la cuneta y sin cubierta de repuesto (ya la había usado el segundo día).
La historia de mis refugios
El pasado Noviembre pude salir con mi nueva hamaca por fin. No es la primera vez que viajo con una hamaca pero si que es la primera vez que viajo con una que casi funciona a la perfección, y digo casi porque aún tienen que mejorar algunas cosas para que deje de considerar llevar la tienda de campaña en lugar de la hamaca.
The Alpine Hammock
De vez en cuando le echo un buen vistazo a kickstarter por simple curiosidad, pero últimamente cada vez son más los inventores que consiguen financiar con éxito sus productos por medio de esta plataforma de crowdfounding. Entre los productos que este verano se han financiado con éxito está The Alpine Hammock.
Básicamente se trata de una funda vivac que se puede colgar como hamaca o viceversa. Está construida con tela impermeable por lo que no es necesario el uso de un trap y por el material con el que está confeccionada se puede usar en el suelo sin problema.
Me parece que es una opción minimalista y ultraligera muy a tener en cuenta para viajar en bici, y un futuro competidor para las hamacas de hennessy. Puede que hasta sea un producto superior combinado con un pequeño trap o un poncho para tapar la bici y el equipo.
En cuanto al precio como es natural no se sabe nada pero supongo que no se alejará demasiado de los 300$ de la recompensa que incluye la hamaca. Pero esto no es más que una suposición que yo hago. Habrá que esperar al año que viene para saber cual será el precio. Y si no me parece excesivo posiblemente intente añadir este producto a mi tienda.
Para las personas que estén interesadas los creadores tienen una web http://signup.alpinehammock.com/?r=http://www.facebook.com/ en la que os podéis apuntar en un newsletter o también podéis seguir sus progresos en facebook http://www.facebook.com/TheAlpineHammock o twitter https://twitter.com/AlpineHammock.
1ª Etapa: sandías y tifones
Miércoles 8 de Septiembre del 2010
Siempre noto una reacción extraña en la bici cuando doy las primeras pedaladas con ella cargada. Es como si dejase de ser ese ser delicado que reacciona con la mas mínima de las variaciones de mi centro de gravedad para convertirse en una vagoneta avanzando sobre raíles.
Pronto dejé atrás sensaciones propias de las primeras pedaladas y empecé a navegar. El cielo estaba nublado soplaba una brisa fresca y casi no hacía calor. Cuando el ruido de los coches se ahogaba tras la maleza se podía escuchar a las cigarras y a los grillos aprovechando los últimos días de verano.
Generando electricidad
Por fin tengo listo mi generador para cargar todo tipo de aparatos electrónicos que me harán la vida un poco más difícil durante el viaje.
Lamentablemente todas las soluciones comerciales para cargar aparatos son demasiado caras para mi economía por lo que he tenido que agudizar el ingenio.
La dinamo de botella que veis en la foto valorada en 6€ produce 6v de corriente alterna y 3W de potencia. Lamentablemente la corriente necesaria para cargar una batería es continua así que el primer problema que hay que solucionar es transformar el tipo de corriente.
Para hacer esto hay quien tiene la paciencia y maña necesaria como para construirse un circuito que transforme la corriente alterna en continua. Pero como ese no es mi caso yo abrí un antiguo transformador y extraje el circuito que convierte la corriente alterna de nuestros enchufes en la corriente continua que consume un móvil común y corriente.
Después de conectar este precioso circuito a la dinamo dispongo de 12v aproximados de corriente contínua. Cosa que casualidades de la vida es lo mismo que ofrece el mechero de mi coche.
Aprovechando esta coyuntura me pasé por unos grandes almacenes regentados por unos amables chinos y por un módico precio me hice con este aparato que se usa para multiplicar por tres tu enchufe de mechero de coche. Ahora gracias a que existe un cargador para coche de casi cualquier cosa puedo soñar con cargar la batería del móvil mientras la gravedad hace su trabajo en los descensos. Siempre y cuando no sobrepase los 20Km/h.
Ahora ya puedo cargar mi cámara de vídeo con el cable USB y sólo me queda pensar como voy a cargar la batería del portátil.
Las colinas de Brighton
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Aquella mañana mientras me ducho reflexiono sobre uno de los grandes misterios de la humanidad. ¿Porque costará tanto trabajo fabricar duchas en las que el agua salga a la misma temperatura durante un rato?
Tras el tratamiento “frio calor” de esa mañana avanzo sin pena ni gloria en dirección a la costa, mientras subo la que por tercera vez promete ser la última colina, hasta que una autopista se cruza en mi camino. Antes de poder disfrutar de la brisa del mar tengo que deshacerme de la marejada de coches y el océano como premio a mis esfuerzos me regala un agradables vientos alisos, que pretendían que yo fuese en otra dirección.
Los jardines del castillo de Hever
Después del chasco de Chidingstone y una vez reparado el tercer pinchazo del viaje, monto en mi bici y empiezo a subir y bajar colinas en dirección al castillo de Hever. Según mi guía un lugar famoso por los jardines que el multimillonario Waldorf Astoria mandó construir a principios del siglo XX para exponer su colección de arte Antiguo (saqueado a saber de donde)
De vuelta de la imprenta
No sin ciertos problemas ya tengo en casa la versión impresa de Suso no Tabi. Ya solo me quedan algunos detalles que preparar para mañana y por fin termino los preparativos para el Japan weekend.
Por otro lado esta mañana se publicó en “La Comunidad” una entrevista que ya hace unos días me hicieron para la sección de expatriados. Gracias por la entrevista y por leer el blog.
Espero tener muchas cosas que contar a la vuelta del fin de semana.

